miércoles, 18 de julio de 2012

Kobe Bryant y su desmemoria histórica

Ya han trasnscurrido dos décadas desde que el 'Dream Team' maravillara a los aficionados al baloncesto en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Ahora, a poco más de una semana para la ceremonia de apertura de Londres 2012, Kobe Bryant ha tenido la ocurrencia de intentar equipararse a Michael Jordan, Magic Johnson, Larry Bird, Charles Barkley, Patrick Ewing, Karl Malone, Chris Mullin, John Stockton, Clyde Drexler, David Robinson y Scottie Pippen. Con la obvia excepción del joven universitario Laettner, la lista del equipo de ensueño se recita de un tirón. Algo querrá decir esto. 

Significa que Bryant ha dado una muestra más de su soberbia congénita, mezclada con su poca memoria (o mucha ignorancia). El hoy líder de la selección olímpica estadounidense no era tan crío como para olvidarse tan fácilmente de lo ocurrido en Barcelona 92: la Wikipedia nos sopla que nació el 23 de agosto de 1978, luego estaba a punto de cumplir 14 años cuando el único 'Dream Team' en la historia del baloncesto demostró el porqué de esta afirmación. Es decir, Kobe tenía la edad suficiente para comprender lo que estaba viendo por la tele. Porque no nos irá a contar que no lo vio. 




Bryant entonces era un adolescente, y ahora sigue comportándose como tal: lo de que la selección qué él lidera hoy es superior a la del 92 sólo puede salir del cerebro de un púber. El propio Jordan le dejó retratado con esta respuesta: "Comparar ambos equipos no ha sido la cosa más inteligente que ha podido hacer Kobe". 

Entre el 'Dream Team' y la 'Kobe band' hay una diferencia de cantidad y calidad básica: los primeros arrollaron a todo el que se les cruzó en su camino, lo que incluyó a la Croacia de Drazen Petrovic, Toni Kukoc, Dino Radja y compañía. En cambio, Kobe y los suyos necesitaron de una escandalosa ayuda de los árbitros para derrotar a España en la final de Pekín 2008. Y probablemente hubieran precisado también un arbitraje similar para vencer a equipos del nivel de la aludida Croacia o la Lituania de Sabonis y Marchulenis, a la que esos 'antepasados' de los que Kobe se intenta reír (sin éxito) vapuleaban mientras Karnisovas, desde el banquillo, tomaba fotos y vídeos porque sabía perfectamente que estaba presenciando un acontecimiento irrepetible.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Esta es la actitud

Confianza en las propias posibilidades. Una vez asumida esta idea, buena parte del camino ya está recorrido. Si a ello se suma una máxima concentración durante todo el partido y no caer en ningún momento en el menosprecio al rival, el éxito será prácticamente seguro. Todas estas claves se cumplieron en la final del Eurobasket 2011. Un partido casi perfecto, dominado de principio a fin, en el que España en ningún momento dio la impresión de dejar escapar la victoria.

Pese a la dificultad que entrañaba el duelo en la cumbre frente a Francia, los nuestros asumieron desde el principio su papel de favoritos. No podía ser de otra manera cuando la columna vertebral del equipo nacional está constituida por unos enormes Pau Gasol y Juan Carlos Navarro, secundados por talentos como Jose Calderón, Rudy Fernández y Marc Gasol, y con un grupo de suplentes de total garantía: Serge Ibaka, Ricky Rubio, Sergio Llull, Felipe Reyes, Fernando San Emeterio, Víctor Sada y Víctor Claver. Varios de ellos serían titulares en muchas selecciones.

Todos los jugadores fueron conscientes de la trascendencia del choque, un partido que, de ganarse, pondría a la selección española en pie de igualdad con equipos elevados al panteón del baloncesto europeo: la Unión Soviética y Yugoslavia, aquellas grandes selecciones condenadas a la desaparición como consecuencia de los avatares del siglo XX.

Tras la victoria, España comparte ahora con soviéticos y balcánicos -y también con Lituania- el honor de figurar entre los únicos combinados nacionales capaces de conquistar el oro continental en al menos dos ocasiones consecutivas. No hubo en la 'Roja' ese miedo a ganar que apareció en la final de 2007, e incluso en la de 2003. Todo lo contrario; los jugadores se convencieron de que eran el mejor equipo del torneo y se aplicaron en demostrarlo. Lo mismo que sucedió en el Mundial 2006, aquel primer oro que tanto tiempo tardó en llegar al palmarés de España, y en el Eurobasket 2009.

La intensidad con la que los Navarro -merecido MVP-, Gasol y compañía afrontaron la final se mantuvo durante los 40 minutos, algo esencial en cualquier partido de esas dimensiones y que les permitió aplastar cualquier amago de remontada francesa, que los hubo, y varios.

Quedarán para la memoria varias jugadas espectaculares (mates, alley-oops, contraataques...) pero esta combinación entre la 'Bomba', Marc y Pau es, en mi opinión, la que mejor resume el dominio de la selección española:





Pese a la victoria, no puedo evitar un regusto amargo por las otras ocasiones que el equipo español ha dejado escapar a lo largo de su historia reciente. Lo expliqué en un post anterior, en el que lamentaba sobre todo el 'maracanazo' que supuso perder en casa la final del Eurobasket 2007 frente a Rusia. Pero este no debe ser un momento de reproches, sino de disfrutar del éxito de los nuestros y confiar en que la dinámica ganadora continúe en los Juegos Olímpicos del año próximo. Que el ciclo continúe.

Como despedida, me cuenta un amigo que los jugadores solían escuchar esta canción para ponerse las pilas antes de cada partido:



Cambiando la palabra "chipirón" por "Felipón", los compañeros animaban a Felipe Reyes, que pocos días antes de volar a Lituania había perdido a su padre. Las canciones parecen ser un elemento unificador en la selección española. ¿Recuerdan el momento de 'Hombre despechado'?








sábado, 17 de septiembre de 2011

Eurobasket 2011 ¿misión cumplida?

"El primer objetivo es la plaza para los Juegos". Son las palabras de José Luis Sáez, presidente de la Federación Española de Baloncesto, respecto a las aspiraciones de la selección en el Eurobasket 2011. Es decir, que el equipo nacional, una vez clasificado para la final del torneo, ya ha cumplido su misión. Por lo visto, ganar el oro europeo es un aspecto secundario. Un medio para un fin, no un fin en sí mismo.

Sin entrar a analizar el sistema de clasificación para los Juegos Olímpicos de Londres 2012 -algo que merece un post aparte-, el presidente de la federación y todo aquel que se conforme con haber llegado a la final de este Europeo cometen un grave error. La selección española tiene esta noche dos obligaciones: la primera, ganar el partido a Francia y demostrar que cuenta con una mejor plantilla que los 'bleus'; la segunda, defender el oro continental conquistado en 2009. La clasificación para los JJOO, por lo tanto, es un hecho que se deriva de esas dos obligaciones y nunca el primer objetivo. Al menos, con esa mentalidad debe acudir a la final un equipo con el potencial de España.

Querer ganar el oro no significa en modo alguno menospreciar al rival. Simplemente es afrontar la final con la mentalidad adecuada, y no pensar en ningún momento que el objetivo se ha cumplido con el mero hecho de figurar entre los dos mejores. Las platas no saben a oro.

En estos últimos días he escuchado en los medios de comunicación declaraciones de tono claramente derrotista como "la selección española volverá como mínimo con la medalla de plata", "se asegura la plata"... ¿Por qué no decir: "la selección española luchará por el oro"? ¿Es algo arrogante? ¿Es una falta de respeto a los franceses? No. En mi opinión, decir que la selección se asegura la plata es tan dañino como afirmar que se ganará el oro de calle. Ni tanto ni tan poco. Luchar por el oro es una obligación de ambos finalistas. Nada más.

Recuerdo un anuncio publicitario muy difundido mientras se disputaba en nuestro país el Eurobasket 2007. Su eslogan rezaba: "Ser español no es una excusa; es una responsabilidad". Lamentablemente, en la final del torneo la actitud de los jugadores españoles pudo ser cualquier cosa menos responsable.

Ese aciago recuerdo debe ser borrado de las mentes de nuestros jugadores esta noche. La mejor manera de hacerlo es intentar emular lo ocurrido en la final de 2009: máxima concentración durante los 40 minutos del choque y firme confianza en sus propias posibilidades.


sábado, 10 de septiembre de 2011

Lo que la selección española pudo ganar y no ganó

Cuenta una crónica recientemente publicada en 'El País' que el gran Dejan Bodiroga torció el gesto cuando se le preguntó por una posible equiparación entre los logros de la presente generación del baloncesto español y los éxitos de la Yugoslavia de los 90. "Nuestra selección ganó dos Mundiales, tres europeos y una plata olímpica", replicó el legendario ex baloncestista serbio, dejando claro que no ve comparación posible entre el equipo con el que tantos laureles cosechó y la España de la 'era Gasol'.








Aunque a los españoles pueda costarnos reconocerlo, Bodiroga dice una verdad como un templo. Nuestro equipo nacional de baloncesto ha ganado a lo largo de toda su historia sólo dos oros: el del Mundial 2006 y el del Eurobasket 2009. En cambio, la selección yugoslava -mejor llamarla Serbia+Montenegro, con una clara preponderancia de la primera- en la que Bodiroga coincidió con otros extraordinarios jugadores como Djordjevic, Divac, Danilovic, Stojakovic o Rebraca ganó los Europeos de 1995, 1997 y 2001 y los Mundiales de 1998 y 2002. Efectivamente, no hay comparación posible.

Aquí tenemos una de aquellas grandes noches de baloncesto:





Si contamos las platas y los bronces, no se puede negar que nuestro país ha obtenido unas cuantas medallas. Sin embargo, lo que hace grande a un equipo no es quedar segundo o tercero cuando se posee el potencial suficiente para quedar primero. Ahí radica la diferencia entre la Yugoslavia de Bodiroga y compañía y la España de los 'júniors de oro': la sed insaciable de victoria.

Muchos afirman que la generación formada por Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, José Manuel Calderón o Felipe Reyes, a la que pertenecieron otros jugadores ya retirados de la selección como Carlos Jiménez y Jorge Garbajosa, y a la cual se han ido sumando otros jóvenes talentos como Rudy Fernández, Marc Gasol y Ricky Rubio ha sido y sigue siendo la mejor en la historia del baloncesto español. Yo opino lo mismo; o al menos, si no ha sido la mejor de nuestra historia, sí es cierto que los jugadores mencionados formaban sobre el papel el equipo más fuerte del panorama europeo en la época que les ha tocado afrontar.

Este equipo ha sido incluso capaz de tutear a las estrellas norteamericanas de la NBA, que necesitaron de las escandalosas ayudas de los árbitros para derrotar a los españoles en la final de Pekín 2008. Dada la calidad de la selección, dos oros en 10 años me saben a poco, porque estoy convencido de que en varias ocasiones se pudo hacer más de lo que se hizo y sospecho que el conformismo y la falta de mentalidad ganadora calaron hondo entre los jugadores y gran parte de la afición.

La vez que más me preocupó ese presunto conformismo fue en 2007, cuando se perdió en casa la final del Eurobasket contra Rusia. No nos engañemos: aquel equipo ruso merecía respeto, pero no era un rival tan complicado como para arrebatar el oro a una España que justo un año antes había arrasado en el Mundial de Japón. El peor enemigo de la selección aquella noche fue ella misma y las estadísticas lo dicen muy claro: 17 de 59 en tiros de campo, con 7 de 35 en tiros de dos y bajísimos porcentajes en tiros libres y de tres. La selección cometió el mismo error que en otros campeonatos: recurrir en exceso al tiro exterior cuando el rival plantea una defensa férrea. Por ése y no por otro motivo se dejó escapar el oro.









 
Tras aquella amarga derrota, la sensación de un equipo con mentalidad ganadora no podría ser otra que la del fracaso. Sin embargo, pocos días después advertí en los jugadores ese conformismo injustificable. Fue Calderón quien lo dio a entender cuando aseguró en una entrevista que la plata era algo "muy grande" y que a medida que transcurrían los días le parecía "más brillante, un poco más como oro". No imagino a Bodiroga ni a ninguno de sus compañeros yugoslavos haciendo unas declaraciones como esas tras perder una final. Ellos tenían una idea muy clara: sabían que eran los mejores y se aplicaban en demostrarlo. Los españoles, por el contrario, rara vez han sido capaces de asumir esa responsabilidad.

En mi opinión, en todos estos años los nuestros sólo han dado la talla, por orden cronológico, en el Eurobasket 2001 -un meritorio bronce que sirvió de bautismo de fuego para los 'júniors de oro' cuando Yugoslavia todavía dominaba el panorama europeo-; el Mundial 2006 -la victoria sobre Grecia en la final fue la prueba de que la selección española puede ser imparable-; los Juegos Olímpicos de 2008 -sólo un nefasto arbitraje en la final separó a los 'Golden Boys' del oro-; y el Eurobasket 2009, en el que, tras un pésimo comienzo, los españoles se convencieron de que eran superiores a sus rivales y arrasaron a todos ellos, como recuerda Rudy Fernández en esta entrevista.

Podría añadirse a esta lista el digno papel de la selección en los Juegos de Atenas 2004, cuando fue derrotada por EEUU en un partido de cuartos de final pitado con reglas NBA -lo mismo que sucedería cuatro años después en Pekín-. En cuanto a las demás competiciones disputadas en la 'era de los júniors de oro', en todas ellas se pudo haber llegado más lejos o, al menos, mostrar una mejor actitud. Aparte del fiasco de 2007, estas fueron, con nombres y apellidos, las otras ocasiones en las que se dejó escapar el tren del éxito:




  • Mundial 2002. Celebrado en Indianápolis, EEUU, la selección completó una excelente primera ronda, derrotando incluso a la Yugoslavia de Bodiroga, Stojakovic y Divac, un equipazo al que hacía muchos años que no se ganaba en una fase final, concretamente desde las semifinales de Los Ángeles 84 (estadísticas históricas de la selección, aquí). Al llegar la hora de la verdad, el cruce de cuartos de final, los nervios y los temores pasaron factura. Mal partido ante la Alemania de Nowitzki, rival que, exceptuado el ala-pivot de los Dallas Mavericks, contaba con una plantilla muy inferior en calidad a la española. Sin embargo, los Gasol, Navarro, Garbajosa, Jiménez, Alfonso Reyes y compañía mostraron su peor cara y no supieron como desmantelar la defensa germana. Este hecho, combinado con el desacierto en el tiro exterior (18 de 59 en tiros de campo), resultó letal para la 'Roja', que cayó por 70-62. Puede que España no estuviera aún preparada para ganar el oro, pero sí tenía el potencial suficiente para al menos luchar por el bronce. Sin embargo, los medios españoles prefirieron catalogar como un éxito el quinto puesto obtenido frente al equipo local, cuya máxima estrella era Reggie Miller. Conformismo en estado puro.



  • Eurobasket 2003. España llega a la final tras haber derrotado en primera fase a Rusia y a Serbia-Montenegro y en semifinales a Italia en un épico partido. La final contra Lituania, sin embargo, fue un monólogo del conjunto báltico, que llegó a disfrutar de ventajas de 20 puntos (68-48, minuto 34). Al final, el resultado de 93-84 deja a España con la plata y la prensa ya reconoce que sabe a poco, como afirmó esta crónica de 'El Mundo': "Al combinado de Moncho López le faltó convicción y mentalidad ganadora". Vuelta a las andadas.



  • Eurobasket 2005. Con la ausencia de Pau Gasol -quien optó por no forzar tras haber sufrido una grave lesión en la temporada NBA-, pero con un equipo de garantías, en el que destacaban Calderón, Navarro, Rudy, Jiménez, Felipe Reyes y Garbajosa, se necesitó de una prórroga para superar en el cruce de cuartos a una débil Croacia y se perdieron los papeles en la semifinal contra Alemania. Mal partido de ambos equipos: los teutones, 28 de 61 en tiros de campo; los españoles, peor aún (24 de 61), con un catastrófico 2 de 19 en triples. La historia de siempre: sin ideas, sin explotar el juego interior y encomendando todo a la fortuna en el tiro de tres. Aun así, se llegó a los últimos segundos con ventaja, pero Nowitzki se encargó de dar la puntilla. Una vez más, el oro se alejaba, pero lo más grave es que el equipo ni siquiera se dignó a disputar el bronce (derrota por 98-68 ante Francia).





  • Mundobasket 2010. Una primera fase jugada a medio gas, en la que se regaló la victoria en el último cuarto a Lituania y con ello la primera plaza del grupo, propició unos cruces complicadísimos, frente a Grecia en octavos de final -mientras a Lituania le tocaba una de las cenicientas, China- y Serbia en cuartos. El triple in extremis de Teodosic dejaba a los nuestros fuera de las medallas. Partido disputado, pero con una España siempre a remolque, continuamente obligada a remontar las ventajas que tomaban los balcánicos. Las ausencias de Pau Gasol y Jose Calderón no deben servir de excusa: había equipo suficiente para llegar lejos; lo que le faltaba a ese equipo era el convencimiento de ello.







Hoy, 16 de septiembre de 2011, la ÑBA tiene en sus manos no añadir otro partido a esta lista aciaga.